arrow-forward Mordeduras, venenos y serpientes venenosas de Colombia

Patoco (Porthidium nasutum)
Porthidium nasutum

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Se ha descrito que las intoxicaciones causadas por especies de la familia Viperidae presentan cuadros clínicos con síntomas como desfibrinación, coagulación intravascular diseminada y trombocitopenia, como resultado de la acción de toxinas que, a pesar de tener una potente acción coagulante in vitro, son capaces de consumir el fibrinógeno in vivo [1]. Los accidentes ofídicos causados por Porthidium nasutum se han tratado clínicamente como un envenenamiento botrópico, debido a que provoca una sintomatología similar a la de las especies del género Bothrops. Sin embargo, los componentes de los venenos de ambos géneros difieren [2]. El veneno de P. nasutum provoca síntomas locales como edema, hemorragias, ampollas y necrosis localizadas en el área de la mordedura, así como síntomas sistémicos como hemorragias en sitios diferentes al área de la mordedura, hipotensión, trastornos de la coagulación, trombocitopenia y nefrotoxicidad. En los casos más graves, se observan infecciones asociadas a la mordedura, insuficiencia renal e incluso la muerte si no se instaura el tratamiento adecuado [3-5]. ​

Ante un accidente ofídico, se recomienda procurar mantener en reposo y calma al paciente, evitando acelerar su frecuencia cardíaca. No se deben realizar incisiones ni torniquetes en la zona de la mordedura, ni aplicar ningún tipo de crema o pomada. En su lugar, debe mantenerse la herida limpia con abundante agua y jabón, y acudir a un centro de atención lo antes posible.

El manejo de las mordeduras de serpiente implica la monitorización continua de los signos vitales del paciente y la evaluación del grado de envenenamiento para determinar la administración adecuada del antiveneno. Una vez confirmada la intoxicación, su severidad puede clasificarse en tres niveles: leve, moderado o grave. La dosis necesaria de antiveneno se determina según esta clasificación. Para los casos leves, se recomienda administrar 2 viales de antiveneno polivalente del Instituto Nacional de Salud (INS) o, de manera alternativa, 4 viales de los fabricantes Probiol o Bioclon. En los casos de envenenamiento moderado, la dosis aumenta a 4 viales de antiveneno del INS o 8 viales de los otros fabricantes [4]. Finalmente, para las presentaciones graves, debe administrarse una dosis de 6 viales de antiveneno del INS o 12 viales de Probiol o Bioclon.

Además, deben tratarse los síntomas que presenta el paciente. Si se observa infección en el área de la mordedura, se recomienda el uso de antibióticos [6]. ​

Aproximadamente el 95% de los accidentes ofídicos en Colombia son causados por miembros de la familia Viperidae, entre los cuales se encuentran los géneros Bothrops, Porthidium, Bothriechis y Bothrocophias [4]. Sin embargo, el género Porthidium no se registra en las fichas de notificación individual del Instituto Nacional de Salud (INS), ya que la mayoría de los casos se relacionan con el género Bothrops y, por lo tanto, se tratan como accidentes botrópicos, a pesar de que en la ficha de notificación están disponibles los nombres comunes de estas especies de serpientes, «Patoco» o «Patoquilla» [7].

De acuerdo con datos tomados del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA), al relacionar el género Bothrops, normalmente identificado como el género agresor y tipo de accidente, con los nombres comunes con los que se reconoce al género Porthidium, como «Jergón», «Veinticuatro» y «Patoco», se han registrado 2565 casos en todo el territorio colombiano. Al discriminar los dos primeros nombres, que se asignan a varias especies, se obtienen 2079 registros entre 2010 y 2020 para «Patoco», nombre común único para las dos especies del género Porthidium en Colombia. Al realizar además una búsqueda por departamento y municipio, solo se contabilizan 11 reportes para regiones con ocurrencia de Porthidium nasutum ; los demás incidentes se registran en áreas donde se ha descrito la distribución geográfica de Porthidium lansbergii [7]. En Colombia, los aspectos etológicos de P. nasutum asociados con los accidentes ofídicos aún se desconocen. No obstante, su amplia capacidad de mordida, con una apertura bucal de hasta 170°, y su eficiente camuflaje le confieren una alta capacidad de envenenamiento. ​

Porthidium nasutumalcanza una longitud total (LT) máxima de 60 cm, aunque normalmente no supera los 40 cm [8,9]. Presenta dimorfismo sexual en la longitud total [8], siendo los machos más pequeños (promedio: 325 mm; rango: 179–442 mm) que las hembras (promedio: 363,5 mm; rango: 168–684 mm); siendo el dimorfismo más notable individuos adultos. Las hembras poseen huesos parietales más robustos y cabezas más grandes (promedio: 23 mm en hembras y promedio: 19 mm en machos), así como una cola pequeña que proporcionalmente no supera 1/10 de su longitud total (promedio: 34 mm en hembras y 39 mm en machos) [8]. Portidium nasutumtiene un ojo de tamaño medio y una escama rostral con una elevación normal hasta la línea del borde rostral, e incluso por encima de la línea de la órbita ocular [9]. Posee colmillos curvos con poca calcificación que varían en tamaño (entre 3,5 y 9 mm).

Su coloración dorsal varía moderadamente entre las poblaciones desde Nicaragua hasta Ecuador, y como sucede en otras especies del género, la variación ontogenética en el patrón de coloración es también característica en esta especie [8]. La punta de la cola es comúnmente amarillenta [9], y en general la especie presenta una línea media vertebral clara (que contrasta con la tonalidad dorsal) y que suele ser distinguible tanto en juveniles como en adultos [9]. Además, la especie puede presentar de 15 a 23 formas triangulares irregulares (que a veces pueden ser manchas rectangulares) dispuestas de manera alterna u opuestas entre sí (frecuentemente en oposición) [8]. La región ventral tiene una coloración de base crema con escamas ventrales usualmente moteadas con puntos negros hacia sus extremos (manchas que también son comunes dentro del género). La región gular está compuesta por pocas escamas preventrales y escamas gulares, en su mayoría de un tono crema y que suelen estar igualmente pigmentadas hacia la región labial [8,9].​

Porthidium nasutum es la especie con mayor distribución geográfica entre todas las especies del género Porthidium [9]. Siendo reportada en países de Centro y Suramérica, tales como: México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador [8]. Inicialmente, en Colombia se registraron en los departamentos de Antioquia, Bolívar, Chocó, Cauca y Valle del Cauca, cubriendo tres ecorregiones en el territorio colombiano: 1) Bosque Húmedo; 2) Bosque Húmedo del Darién Chocoano; 3) Bosque Montano Andino. Adicionalmente, P. nasutum fue referenciada en la zona centro oriental de Antioquia como especie simpátrica junto con su especie hermana P. lansbergii . Actualmente, se ha reportado que la especie probablemente no tendría ocurrencia en la región Andina (futuros trabajos serán publicados sobre el género para Colombia, Sergio D. Cubides-Cubillos obs. pers.), dejando la distribución para la especie en la región Pacífica exclusivamente, alrededor de los departamentos de Chocó, Cauca y Valle [8]. El área potencial de distribución de P. nasutum en Colombia es de 92.457 km2 (Figura 1). ​​

Figura 1. Distribución geográfica de Porthidium nasutum en Colombia y su modelo de idoneidad de hábitat. Basado en variables bioclimáticas, el modelo de idoneidad de hábitat predice la distribución potencial de la especie en Colombia, identificando zonas con condiciones ambientales adecuadas o inadecuadas para su presencia en el territorio. Los valores cercanos a 1 indican condiciones ambientales óptimas (alta probabilidad de presencia), mientras que los valores cercanos a 0 señalan condiciones inadecuadas (ausencia probable). ​

Se considera una especie abundante en áreas boscosas de tierras bajas; habita ecosistemas como el bosque húmedo tropical, el bosque seco y el bosque húmedo montano [9–11], alcanzando una altitud de poco más de 900 m de altitud, aunque en la mayor parte de su área de distribución no supera los 600 m [12]. Su dieta se basa principalmente en ranas y lagartos, y en algunos casos en pequeños mamíferos. No obstante, reportes de ejemplares en cautiverio han registrado casos de canibalismo entre individuos juveniles [12], un comportamiento ya documentado en otras especies de vipéridos (Bothrops asper) en condiciones de cautividad [8]. En consecuencia, desempeñan un papel importante en la economía natural; al ser carnívoras, regulan el flujo de energía en los ecosistemas y controlan poblaciones de otros animales que pueden convertirse en plagas para las sociedades humanas [13].


Esta especie se encuentra regularmente en el interior del bosque. Es principalmente terrestre y suele hallarse en la hojarasca y en espacios bajo troncos, rocas o raíces, aunque también se ha reportado en arbustos de poca altura [21]. Se considera una especie nocturna y crepuscular, habiéndose observado varios individuos activos durante las horas de la mañana cerca de caminos o cruzando entre parches de bosque, lo que podría indicar la presencia de individuos en áreas afectadas por la fragmentación de su hábitat [9,12]. Por otra parte, los encuentros con esta especie suelen ocurrir en zonas rurales durante actividades agrícolas [13], y aproximadamente el 78,5 % de estos son protagonizados por hombres, generalmente agricultores [7]. ​

Editor de contenido ‭[10]‬

De acuerdo con la lista roja de especies amenazadas de la UICN, Porthidium nasutum se encuentra en la categoría de Preocupación Menor (LC) [22]. Debido a su amplia distribución geográfica, no ha sido incluida en el libro rojo de reptiles de Colombia [23], ni en los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), tampoco está listada dentro de la Resolución 1912 de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para las especies de vida silvestre amenazadas de Colombia [24].

Aunque la especie ha sido estudiada extensivamente en algunas regiones como Ecuador y países centroamericanos, la revisión de su estatus taxonómico en Colombia podría requerir análisis filogeográficos para explicar y detallar los límites geográficos con su especie hermana, Porthidium lansbergii [9]. Asimismo, estudios sobre aspectos de su historia natural, como características conductuales, período de actividad, reproducción, entre otros, podrían ser útiles para fortalecer el conocimiento de la ecología e historia natural de esta especie. Esto permitiría mejorar su mantenimiento en cautiverio y el uso de sus venenos para la producción de antiofidicos, lo que también serviría para futuros estudios de proteómica. Finalmente, y debido al acelerado proceso de deforestación en Colombia, así como a la conocida aversión por las serpientes por los pobladores de las zonas rurales y silvestres, esta especie requiere de planes de conservación, los cuales deben ser ajustados dentro de los programas de prevención de accidentes ofídicos. ​

El nombre del género se deriva del griego portheo, que significa «destruir», y del latín -idus, que significa «tener la naturaleza de», en relación con la presencia de veneno [9,25]; mientras que su epíteto específico proviene del latín nasutus, que significa «narigón» o «de nariz grande» [9]. En Colombia, se conoce comúnmente como nauyaca, patoco, hilván, guardacaminos, nariz de cerdo y narigona.

Tabla 1. Resumen rasgos biológicos, venómicos, epidemiológicos y médicos importantes


★★★

Toxicidad y actividad biológica

Perfil del veneno

Rasgos biológicos generales

LD50 (μg/ratón):

109 (89–131 μg)

Proteolítico: No

Longitud total (cm): 32,5 (17.9–44,2)

                 36,3 (16.8–68,8)

MCD (μg/mL):

Desconocido

Neurotóxico: No

Peso (g): Desconocido

              Desconocido

MDD (μg/ratón):

Desconocido

Miotóxico:

Reproducción: Vivípara

MED (μg/ratón):

1,4 (1.3–1,5 μg)

Hemotóxico:

Dieta: Ranas, lagartos, roedores

MHD (μg/ ratón):



0,96(0,76–1,16 μg)


Distribución: Bosque lluvioso del Pacífico (continental), río Cauca alrededor de los departamentos del Valle, Cauca y Chocó, hasta 900 m de altitud

Perfil proteómico del veneno

PLA2: 11,6%

SVSP: 9,6%

SVMP: 52.1%

LAAO: 3,0%

CRISP: 1,3%

CTL: 10,4%

DIS: 9.9%


NGF: Desconocido

BPPs: 1,9%


VEFG: No


3FTx: Desconocido

KUN: Desconocido

Crotoxina: No

Crotamina: No



Principales síntomas de envenenamiento

Gravedad del envenenamiento

Riesgo de mordedura

Hemorragia:

Equimosis: Si

Leve: 70,7%

Mordeduras por año:  190

Náuseas: No

Hematemesis:  No

Moderado: 27,3%

Mordeduras anuales cada 1.000 personas: 11

Hipotensión:

Flictenas:

Severo: 2%

Secuelas causadas por año: 0

Edema:

Vómito: No


Muertes anuales:  0

Coagulopatía:

Diarrea: No



Sialorrea: No

Dolor local:  Sí



Hematuria:

Necrosis:



Falla renal:




★★★Muy confiable: La información recopilada sobre esta especie es sólida y está respaldada por múltiples estudios científicos publicados, incluyendo aquellos realizados en poblaciones colombianas. LD50: dosis letal media; MCD: dosis mínima coagulante; MDD: dosis mínima defibrinante; DEM: dosis mínima edematizante; DHM: dosis mínima hemolítica; PLA2: fosfolipasas A2; SVSP: proteasas de serina; SVMP: metaloproteinasas; NGF: factor de crecimiento; nervioso; CRISP: proteína secretora rica en cisteína, CTL: lectina tipo C/lectina-like, DIS: desintegrinas; KUN: péptidos tipo Kunitz; BPPs: péptidos potenciadores de bradiquinina; VEFG: factor de crecimiento endotelial vascular; 3FTx: toxinas de tres dedos; LAAO: L-aminoácido oxidasas. ​​

  1. Gutiérrez, J. M. Comprendiendo los venenos de serpientes: 50 años de investigaciones en América Latina. Rev. Biol. Trop.2002, 50(2), 377–394.
  2. Lomonte, B.; Rey-Suárez, P.; Tsai, W. C.; Angulo, Y., Sasa, M.; Gutiérrez, J. M.; Calvete, J. J. Snake venomics of the pit vipers Porthidium nasutum, Porthidium ophryomegas, and Cerrophidion godmani from Costa Rica: toxicological and taxonomical insights. J. proteomics. 2012, 75(5), 1675-1689.
  3. Otero-Patiño, R.; Cardoso, J. L.; Higashi, H. G.; Nunez, V.; Diaz, A.; Toro, M. F.; Da Silva, W. D. A randomized, blinded, comparative trial of one pepsin-digested and two whole IgG antivenoms for Bothrops snake bites in Uraba, Colombia. The Regional Group on Antivenom Therapy Research (REGATHER). The American journal of tropical medicine and hygiene, 1998, 58(2), 183-189.
  4. Otero-Patiño, R.; Gutiérrez, J. M.; Mesa, M. B.; Duque, E.; Rodrı́guez, O.; Arango, J. L.; Caro, E. Complications of Bothrops, Porthidium, and Bothriechis snakebites in Colombia. A clinical and epidemiological study of 39 cases attended in a university hospital. Toxicon2002, 40(8), 1107–1114.
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  6. Otero-Patiño, R. Snakebites in Colombia. In: Clinical toxicology in Australia, Europe, and Americas. Gopalakrishnakone, P., Vogel, C. W., Seifert, S., Tambourgi, D., Eds.; Toxinology. Springer, Dordrecht, 2018, 3-50.
  7. SIVIGILA
  8. Cubides-Cubillos, S.D.; Loaiza-López, M.F; Molina-Betancourt, K.J. 2021. Porthidium nasutum (Bocourt, 1868). Nauyaca, Patoca, Hilván, Guarda Caminos, Nariz de cerdo, Narigona. Cat. Anf. Rept. Colomb. 2021, 7, 64-73.
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  10. Heyer, W. R. A herpetofaunal study of an ecological transect through the Cordillera de Tilarán, Costa Rica. Copeia, 1967, 259–271.
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  24. Resolución 1912 de 2017. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Available online: https://www.minambiente.gov.co/documento-normativa/resolucion-1912-de-2017/ (accessed on 12-11-2021).
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