Debido a la acción neurotóxica del veneno corales y a la variación en la aparición de los síntomas, todo envenenamiento causado por M. camilae debe considerarse un accidente grave, el cual requiere atención médica inmediata para evitar lesiones serias o el fallecimiento del paciente [4].
Las mordeduras de serpiente coral presentan una alta probabilidad de insuficiencia respiratoria durante el envenenamiento, por lo que la rapidez en los procedimientos médicos es crucial para el tratamiento y la supervivencia del paciente. En primer lugar, el paciente debe permanecer en reposo en la medida de lo posible, estar bajo monitoreo constante para atender cualquier síntoma relacionado con la respiración [1]. De acuerdo con las manifestaciones clínicas y paraclínicas, el accidente ofídico debe categorizarse como: envenenamiento leve, moderado y severo (ver sección de Síntomas del Envenenamiento).
Para los envenenamientos causados por cualquier especie del género Micrurus, existe un protocolo de manejo general que depende del suero antiofídico utilizado y del grado de envenenamiento. El primer paso es confirmar que se ha producido un envenenamiento por la mordedura una serpiente coral (Micrurus spp), mediante la observación de los síntomas del paciente y las marcas de la mordedura en el área afectada (p. ej. visión borrosa, dificultad para hablar, desorientación, náuseas y vómitos). La cantidad de suero antiofídico a administrar dependerá del grado de gravedad, así como de la capacidad de neutralización de la marca del laboratorio de suero. Sin embargo, se recomienda empezar con 5 viales (INS antiveneno) para casos leves y 10 viales (INS antiveneno) para casos de moderados a graves [1,6]. Las dosis son las mismas para niños y adultos [9]. Particularmente para el antiveneno del Instituto Clodomiro Picado, las dosis iniciales son de 10 viales (emulando las dosis para casos moderados a severos causados por Micrurus dumerilii; sin embargo, se ha reportado falta de eficacia para envenenamientos por Micrurus mipartitus). La aplicación de las dosis se repite si los síntomas persisten. El suero se administra por vía intravenosa, diluido en 250 ml de solución salina para adultos y 100 ml en niños, durante una hora en goteo lento. En caso de reacciones de hipersensibilidad y anafilaxia, se puede suspender la administración del suero, tratar los síntomas adversos y reiniciar la infusión a una menor velocidad [1,2].