Debido a la acción neurotóxica del veneno de las serpientes coral y al hecho de que los síntomas pueden aparecer en menos de una hora, el envenenamiento por M. renjifoi debe considerarse un accidente grave, que requiere atención médica inmediata para evitar lesiones severas o incluso la muerte del paciente [3]. En comparación con los envenenamientos producidos por serpientes víboras, las mordeduras de serpientes coral pueden desencadenar insuficiencia respiratoria; por tanto, el tiempo de atención juega un papel crucial en la supervivencia del paciente. Por esta razón, el tratamiento con antiveneno constituye la terapia más efectiva y recomendada [4].
Como primeros auxilios, el paciente debe permanecer en reposo absoluto, monitoreando de manera continua sus movimientos y función respiratoria, en caso de requerir asistencia ventilatoria [2]. De acuerdo con las manifestaciones clínicas y paraclínicas, el accidente ofídico debe clasificarse como leve, moderado o grave. Con base en esta clasificación, el personal médico podrá determinar la severidad del envenenamiento y definir el manejo y la terapia con antiveneno apropiados. La gravedad del envenenamiento debe revaluarse dentro de las primeras 12 horas posteriores a la mordedura [5].
Para los envenenamientos causados por cualquier especie de serpiente coral, existe un protocolo general de manejo. En primer lugar, el suero antiofídico coral debe aplicarse dentro de las dos primeras horas después de la mordedura, preferiblemente antes de que aparezcan los signos de parálisis o en el momento en que se manifiesten [5]. La cantidad de suero antiofídico a administrar dependerá del grado de severidad y de la capacidad de neutralización del producto según el laboratorio fabricante. No obstante, se recomienda iniciar con cinco viales (antiveneno INS) para casos leves y diez viales (antiveneno INS) para casos moderados o graves [1,5]. El régimen de dosificación no difiere entre niños y adultos [6].
En los casos de envenenamiento moderado o grave, los pacientes deben ser remitidos a un hospital de segundo o tercer nivel, donde se disponga de soporte ventilatorio y unidades de cuidados intensivos (UCI), sin interrumpir la administración del antiveneno [5]. En caso de presentarse hipersensibilidad al antiveneno, es indispensable la supervisión médica especializada durante todo el procedimiento.